
WASHINGTON (AP) -- En momentos en que corren el riesgo de perder el control de la cámara baja, los demócratas están pasando apuros para sobrevivir en todas las contiendas electorales.
El descontento entre los votantes, los problemas de la economía y el desvanecimiento del entusiasmo por el desempeño del presidente Barack Obama han puesto 75 escaños, o más -la gran mayoría en poder de los demócratas actualmente- en riesgo de cambiar de manos.
El partido podría convertirse en la víctima de sus propios éxitos en las últimas dos elecciones, cuando sus candidatos se impusieron gracias a la antipatía hacia el entonces presidente George W. Bush, la cual contrastaba con el entusiasmo por Obama.
Ahora, a ocho semanas del día de las elecciones, los demócratas se están preparando para la virtual certidumbre de perder escaños en la Cámara de Representantes y luchan por contener una ola que le podría dar a los republicanos las 40 bancas que necesitan para obtener la mayoría.
Obama, que busca la manera de evitar esta tendencia, planea proponer el miércoles 30.000 millones de dólares en nuevas exenciones de impuestos a las inversiones de las empresas, que se sumarían a las decenas de miles de millones en gasto que solicitó el Día del Trabajo para inyectarle vida a la lenta recuperación.
Pero incluso si el Congreso aprueba esas solicitudes, lo que sería un gran triunfo en esta temporada con tanta tensión política, hay poco tiempo restante para que los demócratas mejoren sus oportunidades en la elección.
La caída en la popularidad de Obama y el desánimo en el partido también han hecho que decenas de demócratas en su primer o segundo periodo, así como congresistas que llevan más tiempo en sus puestos y que no habían enfrentado desafíos serios en años, tengan dificultades para mantenerse en lugares que tienden a preferir a los republicanos.
Por si fuera poco, las encuestas muestran que los votantes independientes se inclinan más al Partido Republicano.
Cuando se le pregunta a los electores qué partido prefieren que controle el Congreso, sus opiniones están divididas a la mitad entre un partido y otro, o tienden hacia los republicanos, según algunas encuestas nacionales. Pero lo que es quizá más preocupante para los demócratas es que los votantes están muy molestos en torno a algunos asuntos nacionales, especialmente la economía.
Más del 60% dijo que el país está en un declive y que va por el camino incorrecto en el sondeo más reciente realizado por el Wall Street Journal y NBC News, en el cual los votantes con más probabilidades de participar en las elecciones de noviembre le dieron a los republicanos una ventaja de nueve puntos cuando se les preguntó qué partido preferían que controlara el Congreso.
Muchas cosas pueden cambiar de aquí al día de las elecciones, pero a pesar de esto los republicanos confían en que derrotarán a los demócratas.
"Los republicanos tienen la intensidad", dijo el representante republicano Kevin McCarthy, reclutador de personal para los candidatos de su partido a la Cámara de Representantes. "El mapa (del control republicano) está creciendo cada día".
Los demócratas reconocen que van contracorriente, pero también cuentan con una ventaja en la recaudación de fondos ante los republicanos y años de preparación para lo que habían anticipado como una elección difícil.
"Hemos tenido un panorama político muy, muy difícil en el año por la débil economía, así que este es un reto mayúsculo en un ambiente político complicado. Pero fuera de esto conservaremos la mayoría en la Cámara de Representantes", dijo el representante demócrata Chris Van Hollen, jefe de campaña del partido en la cámara baja.




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