
Fidel es un símbolo de la política universal y su chamaco verde olivo una metáfora del poder que ha ejercido.
Un signo metafísico de lectura que Raúl Castro no puede esquivar o ver como una simple proclama a estudiantes.
Sin duda, que Raúl Castro, con una formación más tecnocrática que Fidel, que es un político de dimensión universal, no esta dispuesto que se le considere, solo como el hermano de Fidel, y por su cuenta, ha estado, cautelosamente, mientras el líder duerme, movilizando la sociedad cubana, propiciando pequeñas aperturas en el sistema económico y político de Cuba, con el objetivo de recuperar la economía de la isla y abriendo las puertas de las cárceles, con la finalidad de fortalecer los laxos con la comunidad internacional, sobretodo con Europa.
En Cuba se están dando pequeños cambios, que hasta una parte de la comunidad internacional que adversa al régimen de Fidel y Raúl lo reconocen y esto se debe a que Raúl tiene una visión de la economía diferente a la de Fidel, el hermano del líder histórico cree más en que el desempeño de los factores de la economía cubana tienen que ser más eficiencia y en la importancia de la inversión extranjera directa en áreas estratégicas.
Sin embargo, faltan más cambios, más aperturas, no sé si de corte democrática o socialista, pero se necesitan más aperturas, en los ámbitos económico y político, ¿Bajo qué modelo? no sé. Cambios que se deben efectuar con la menor cantidad de traumas.
Los chinos son un ejemplo, han desarrollado un paradigma de sociedad que combina los dos sistemas, el socialismo y el capitalismo, y a los chinos le ha dado buenos resultados, desde el punto de vista del mejoramiento de la calidad de vida de su población.
Cada año salen de la línea de la pobreza seis y siete millones de chinos y su economía exhibe un crecimiento sostenido, con un alto componente tecnológico, una sociedad que hace sólo unas cuantas décadas era rural y pobre.
Pero ahora, Fidel, como el Ave Fénix, vestido con su chamaco verde olivo, recuperando su lenguaje y sobretodo, el poder convincente e imantador de su larga oratoria, ya no solo de la escritura y de sus Reflexiones semanales, es un terreno movedizo por el cual Raúl debe caminar con mucha precisión y sin tropiezos.
No tengo duda en creer que Raúl es el mejor activo de la transición cubana después de Fidel, de la integración de los cubanos, solo es tiempo, para que él haga lo que están haciendo los chinos, claro que un sector de los que diseñan la política exterior norteamericana hacia Cuba, tienen que entender que es hora de suavizar las medidas hacia la isla y de empezar a negociar, como siempre, lo han hecho todas las diplomacias del mundo civilizado.
A negociar en público o en secreto, la reconciliación de los cubanos.
No la impunidad, ni la corrupción, ni el crimen. Ni empujar a los cubanos hacia los extremismos, porque el proceso Cuba y Fidel, en el mapa político del Caribe y del mundo cuenta con un singular aprecio hasta de sus enemigos.
Por Guarionex Luperón
Testimonio online.com